Sobremarcha al proteccionismo
A dos días de su reelección, el Gobierno deja constancia de que la profundización del proteccionismo va en serio. En la Gaceta Oficial del martes 5 de diciembre, salió un cuarteto de decretos que confirman el rumbo proteccionista del socialismo del Siglo XXI.
En el primero de ellos, se fijan los precios máximos para 45 insumos de la construcción, en su mayoría a niveles muy por debajo de los precios actuales del mercado. Este nuevo control de precios restringirá aún más la oferta, y paradójicamente perjudicará precisamente a la industria que pretende proteger.
Con el segundo, el Gobierno reservará para las pequeñas y medianas industrias, cooperativas y otras formas asociativas, las compras de 147 insumos sujetos a un contenido de valor agregado nacional mínimo, que varía según el producto entre 25% y 85%. Lo curioso es que la larga lista contiene insumos que no se asocian con producción artesanal ni de pymis, entre ellos, las cabillas de acero. Esta medida encarecerá las contrataciones con el Estado, y perjudicará a los fabricantes tradicionales de estos productos, cuyo único pecado es ser grandes y eficientes. Además, puede generar una nueva fuente de corruptelas en el cálculo del Valor Agregado Nacional.
El tercer decreto presenta una lista con más de 3.500 ítems utilizados en los procesos industriales y agrícolas, materias primas e insumos, no producidos en el país, los cuales no tendrán que presentar el "Certificado de No Producción Nacional" como requisito para obtener dólares de Cadivi. Para el resto de más de 5.500 ítems, es obligatorio presentar el "Certificado de No Producción Nacional" otorgado por el Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio, para importarlos con dólar oficial. Con esto se encarecerán las importaciones y se abren las puertas a la corrupción para la obtención de los certificados de no producción nacional.
El cuarto decreto contiene una lista de más de 215 códigos arancelarios considerados "de lujo" a los cuales se les ha impuesto una sobretasa arancelaria de 15%, que van desde licores y velas hasta máquinas de afeitar. Esto es adicional otras listas publicadas con anterioridad, en las cuales se incluyeron: calzados, prendas de vestir y textiles que se han venido sometiendo a sobretasas y precios de referencias para su importación, con lo cual muchos de esos ítems terminan pagando el 59% de su valor CIF. Éstas son medidas que terminan por perjudicar al consumidor, al tener éste que pagar más por estos productos.
En resumen, tomados en su conjunto, estos decretos incrementan la intervención del Gobierno en la economía, aumentan la discrecionalidad burocrática, abren un semillero para la corrupción y, finalmente, promueven la escasez y la inflación en perjuicio de la producción nacional y el consumidor venezolano.
A esto habría que agregarle, que pareciera que el Gobierno se está percatando de que el tren de importaciones actual no es sostenible en el tiempo. Pero, lamentablemente, en vez de aplicar medidas sensatas, estimular el crecimiento y la productividad, está promoviendo el estancamiento del país con medidas que incrementan la inflación, y no incentivan la inversión.
martes, 12 de diciembre de 2006
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