SE INSTALAN EN USA Y EN LA UE GIGANTESCAS PLANTAS DE BIODIESEL
No pasa un día sin que llegue alguna noticia sobre el avance de los biocombustibles en el mundo. Es impresionante la aceleración que se vive en estos días en los anuncios de construcción de nuevas plantas por parte del sector privado, al mismo tiempo que se amplían los programas oficiales de impulso a estas fuentes de energía renovable.
Los motores de esta tendencia son la fuerte demanda de materias primas energéticas, frente a una agudización del temor por el abastecimiento. La crisis por el intento de Irán de avanzar en su programa nuclear, la estatización del petróleo y el gas en Bolivia y el avance de Chávez en Sudamérica agregan presión al tema de los hidrocarburos fósiles.
Los biocombustibles, que surgieron como una alternativa ambientalmente amigable, aparecen ahora como una alternativa para reducir la dependencia del petróleo. Por eso los gobiernos de todo el mundo desarrollado han apuntado en esta dirección.
Entre estas propuestas, se cuenta la que lanzó el gobierno de Brasil, preocupado por la profunda crisis que se abatió sobre los productores de soja. Los precios internacionales no son muy atractivos y la apreciación del real está colocando los balances del lado del rojo.
Una medida que está siendo estudiada es proveer desgravaciones para la producción y el consumo de biodiesel elaborado a partir del aceite de soja, al menos en el corazón agrícola del centro oeste, que es el de más rápida expansión y el que sufre más la lejanía a los puertos.
En Brasil será obligatorio mezclar todo el gasoil usado en el país con un 2% de biodiesel, a partir de 2008. Esto va a requerir un millón de metros cúbicos de biodiesel, lo que requerirá 900,000 toneladas de aceite de soja.
Mientras tanto, en los EE.UU. el senador Harkin (de Iowa) propuso una drástica modificación del programa nacional de combustibles renovables. Quiere llevar la producción de biodiesel y etanol a 200 millones de metros cúbicos anuales para el 2030, con una primera etapa de 100 millones en el 2020.
El programa oficial actual propone 30 millones de metros cúbicos para el 2012, así que queda clara la expansión que impulsa Harking.
Quiere que el 25% de las estaciones de servicio tengan surtidures con E85, una nafta que contiene 85% de etanol, y al mismo tiempo pretende que todos los vehículos nuevos que se vendan en EE.UU. sean "flexibles", es decir, que puedan usar distintos combustibles (ya Ford sacó un modelo combinado).
La semana pasada, tres de las mayores compañías agroindustriales del mundo anunciaron nuevas inversiones en plantas de biodiesel.
Dreyfus, de orígen francés, informó que inició la construcción de una planta de 300.000 toneladas por año en Indiana, Estados Unidos .ADM, cuya central está en Decatur (Illinois), anunció la instalación de una similar en Dakota del Sur. Y Cargill hizo un acuerdo con la Sofiproteol, la central que coordina la cadena oleaginosa en Francia, para construir una planta de la misma envergadura en las cercanías de París.
El economista jefe de la trader Toepfer pronosticó el jueves que la producción de biodiesel en la Unión Europea va a alcanzar a 13,5 millones de metros cúbicos en el 2010, tres veces más que la producción que se espera para el 2006, que a su vez es un 50% mayor a la del 2003.
Frente a este panorama, muchos se preguntan qué pasa en Uruguay. Por el momento la reglamentación de la ley del 2002 duerme el sueño de los justos, y cuando la despertemos el tren ya habrá pasado, como ocurre demasiado a menudo en nuestro país.
Ya se va a instalar la Petrobrás, en todas las estaciones Shell, así que ya vamos un poco atrasados; luego vendrá la Cargill o ADM o Dreyfus y nos venderá lo que podríamos haber hecho nosotros y no hicimos porque un Parlamento omiso miró para otro lado en lugar de enfocarse a definir la matriz energética nacional.
Alvaro Kröger
martes, 12 de diciembre de 2006
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