MÁS ALLÁ DE LO ANECDÓTICO
Las últimas semanas estuvieron plagadas de hechos políticos controvertidos y controversiales. Más allá de comentar los errores y horrores cometidos debemos profundizar el estudio de la lógica aplicada; sus antecedentes, sus "como" y sus "porqué".
El arte de gobernar un país es uno difícil. Es un arte de hacer lo posible, con medios casi siempre limitados, y que quede la mayor cantidad de ciudadanos satisfechos de los actos gubernamentales.
No es un arte que se improvise; muy por el contrario es un arte que lleva una vida llegar a ser un mediano buen gobernante.
Una de las cualidades más atrayentes de un buen gobernante, o mediano, es saber rodearse de personas que sepan bien su trabajo; que sepan cómo y cuándo actuar de la forma más eficiente y sobre todo que sepan mantener la boca cerrada cuando hay que hacerlo.
El arte de gobernar es una complicada danza de equilibrios políticos internos y externos, y el Presidente de la República debe saber perfectamente el momento de sacar del medio a un Ministro y poner a otro.
Las reestructuras de Gabinetes no son manchas para el Gobierno; más bien son mensajes que se le da a la ciudadanía de que el control político está firmemente en las manos del representante elegido por el pueblo.
Por otro lado en la peculiar situación a la que se enfrenta el país en éstos momentos, el Presidente de la República debe estar más que nunca al frente de su equipo y mantener la conducción del país con mano firme.
El diferendo con la República Argentina se debe solucionar a nivel científico y técnico; nuestros políticos no pueden entrar en el juego de Kirchner de politizar el asunto por temas de política interna del vecino país. Las inversiones, el esquema de un Uruguay en desarrollo, la introducción de tecnologías de punta, la firma de tratados de libre comercio con USA y con cualquier otro, no pueden ser motivo de duras batallas entre las diferentes facciones del partido gobernante.
Los diferentes puntos de vista de cada facción del partido de gobierno, hacen que sencillas decisiones se transformen en cruentas batallas para mantener liderazgos que muchos ya han perdido y otros van en vías de hacerlo.
El gobierno piensa que la ciudadanía es lo suficientemente ignorante como para darse cuenta de que las cosas no marchan como se prometieron que iban a hacerlo. El hecho de traicionar la fé de un votante se paga muy caro.
Los problemas que enfrenta la República, sin llegar a ser sencillos, tampoco son demasiado complicados: y si nos ponemos a hacer un poco de análisis el problema se reduce a uno: falta de trabajo.
El Estado ya no puede absorber más gente, los que sí pueden hacerlo son las empresas privadas, son las grandes empresas multinacionales que pueden invertir miles de millones de dólares y construír fábricas, hacer polos de desarrollo en serio.
Pero para una gran mayoría de los integrantes del partido de gobierno, hablar de una multinacional, es más o menos como insultar a su madre y hermana (Zidane dixit).
Y además son como la Gata Flora: quiero pero no puedo porque las bases me cuerean. Creo que ha llegado el tiempo en que se focalicen los problemas y se ataquen para resolverlos sin medir costos políticos.
Hasta el momento, el accionar del gobierno ha sido muy tímido, no hay nadie que aparezca como un verdadero líder y que imponga las reglas del juego.
Es muy posible que a mí personalmente no me gusten, pero debería reconocer que hay alguien que manda. Ahora existe la sensación de que el país va a la deriva, con un golpe de timón aquí y otro allá; pero no se ha visto un norte concreto.
El manido slogan del Uruguay productivo, es eso un slogan. No se ha hecho nada, pero absolutamente nada, para empezar a construírlo. Siempre hay un pero, alguien en contra, alguien que dice: ¡¡No mejor lo dejamos para el año que viene!!.....pero la gente necesita las cosas ahora.
Se sabe que quienes ostentan el poder tienden a perder de vista los objetivos, y no es problema de este gobierno, es un problema que tiene el hombre desde hace 5000 años. Algunos gobernantes afortunados y que han quedado registrados en la historia son los que DESDE el poder lograron los objetivos propuestos.
El país debe empezar a carretear para el despegue económico: éste es el momento de hacerlo, éste es el gobierno que DEBE hacerlo ya que tiene mayorías parlamentarias y no tiene la oposición salvaje que ellos mismos supieron hacer. ¿Porqué ,entonces, no se hace?. La respuesta es muy fácil: no saben por dónde empezar y cuando alguno quiere empezar a moverse lo frenan al instante.
Es mucho más fácil sacarle más dinero a la ciudadanía que ser un poco humildes y hacer un llamado a los ciudadanos para que cada uno en su especialidad aporte ideas, creatividad, inventiva, cintura política.
Sería muchísimo más fácil para el gobierno hacer una convocatoria a los diversos actores políticos y técnicos del país para por ejemplo llegar a una solución satisfactoria con la seguridad, con el conflicto con la Argentina, con un plan coherente para empezar a formar nuestra matriz energética, con la conflictividad sindical, con los acuerdos de libre comercio, con la introducción y capacitación de nuestro personal de nuevas tecnologías, con la liberalización del centralismo estatal, con apoyar a los privados a que innoven, inviertan y trabajen.
Lamentablemente todo lo que hemos expuesto no se ha hecho en un año y medio de gobierno. Hay quienes dicen que no se puede pretender que en tan poco tiempo se arreglen décadas de gobiernos corruptos y malos. Esto es una enorme mentira porque en esos gobiernos, el actual partido en el poder estuvo en el Parlamento y pudo sin que nadie se lo impidiera hacer todos los controles que quiso. Así que decir que hubo una "herencia maldita" implica que también estuvo involucrado el partido de gobierno.
Gobernar, como dijimos, no es fácil, sólo gobiernan bien los grandes líderes y que además tengan una mente superior, hechos que se dan muy pocas veces en la historia humana, pero que afortunadamente el Uruguay supo tener algunos.
Nadie pretende que el actual partido de gobierno haga milagros, lo que todo el mundo pretende es que al menos hayan reglas de juego claras y que haya un norte claro, que hayan objetivos bien definidos y no objetivos medio escondidos entre la niebla matinal.
La lógica de funcionamiento del partido de gobierno ya nos había dado una pauta de la lógica que aplicarían en el gobierno; pero los que no votamos a este partido supusimos que una vez en el gobierno se unificarían criterios, o eso al menos era a lo que aspirábamos.
La dura realidad nos abofeteó muy duro.
Alvaro Kröger
lunes, 11 de diciembre de 2006
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario